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Recta final · Un minuto al día

Avisa
en tu casa

Lo que no se dice, se interrumpe. Hoy toca hablarlo, y de paso resolver desde ahora lo que sabes que va a pasar.

Lo primero

Decirlo también se aprende

A mucha gente le cuesta avisar, y casi nunca es por egoísmo. Es que no sabe cómo nombrarlo sin tener que explicar qué es el QiGong, o siente que está pidiendo demasiado. Así que no dice nada, y el lunes a media clase alguien abre la puerta.

No tienes que explicar la técnica. Con decir cuándo y por cuánto tiempo, basta. Algo así:

“Del lunes al viernes, de tal a tal hora, voy a estar en un taller. Son cinco días. Te lo digo desde hoy para no chocar. ¿Cómo le hacemos con la cena, los niños, lo que sea?”

Lo importante no es la frase. Es que termine en pregunta, para que la otra persona ayude a resolverlo en vez de enterarse el lunes.

Tres maneras, de mejor a buena

Escoge la que te acomode

La mejor

InvĂ­talos

Que alguien de tu casa se siente contigo. No tiene que entender nada ni tomarlo en serio: con que escuche, o que haga los ejercicios contigo, ya cambia todo. Lo que se comparte deja de ser una rareza y se vuelve algo de la casa.

La práctica

Negocia la hora

PĂ­dela explĂ­citamente, como pedirĂ­as cualquier otra cosa. Y ofrece algo a cambio si hace falta: tĂş te encargas de otra cosa, otro dĂ­a, a cambio de esa hora.

La imprescindible

Adelántate

Piensa qué va a pasar a esa hora los cinco días, y resuélvelo desde hoy. Casi todo lo que te va a interrumpir, ya lo sabes.

Adelántate a esto

Lo que ya sabes que va a pasar

Pícale a lo que aplique en tu caso, nada más para que lo pienses una vez. No se guarda en ningún lado.

Cinco dĂ­as son cinco horas.
Se pueden pedir.

Y si alguien se te une, mejor todavĂ­a.

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dakaimi · Academia de ZhiNeng QiGong