Recta final · Un minuto al día
El masaje,
otra vez
Hoy lo repites. Y de paso te cuento por qué funciona, que es la parte que casi nadie se detiene a explicar.
Por qué funciona
Están pasando dos cosas al mismo tiempo
No es sólo frotarte la panza. Lo que hace la diferencia es que lo haces con la mente adentro, pensando en el Qi. Y eso enciende dos cosas a la vez.
La primera
Cuando metes la mente al cuerpo, estás aquí
Mientras estás pendiente de lo que sientes bajo tus manos, tu atención está dentro de ti, no en el pendiente de mañana. Y mientras está ahí, le estás dedicando menos tiempo al diálogo interno.
Esos pensamientos que te provocan ansiedad, estrés o cualquier emoción que no sabes manejar no desaparecen — pero dejan de tener el micrófono. Tener la mente presente es la clave de todo esto.
La segunda
A donde va la atención, va la sangre
Es la otra mitad del asunto: aquello a lo que le pones atención empieza a trabajar mejor. Y este masaje en particular no toca un solo órgano: pasa por varios de los que se encargan de digerir.
Más riego en esa zona y más energía disponible, al mismo tiempo. Eso es lo que favorece la digestión… y de paso, la atención.
Hazlo hoy
Así se hace
Acostado, antes de dormir. Tres minutos. Y acuérdate de lo de ayer: no se trata de apretar bien, se trata de sentir.
Si estás embarazada, te operaron del abdomen hace poco o tienes un dolor fuerte, mueve tus manos por encima del vientre sin tocar la piel o pregúntale antes a tu médico.
Las manos sobre el vientre.
La mente adentro.
A la tercera o cuarta vez se empieza a sentir distinto. Por eso lo repetimos.
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