Recta final · Un minuto al día
Respira
tres minutos
En el lugar que apartaste ayer. Con alarma o reloj en mano. Eso es todo lo de hoy.
Lo de hoy
Tres minutos, ni uno menos
Ve al lugar que elegiste ayer.
Pon una alarma a los tres minutos, o ten el reloj a la vista.
Respira. Nada más eso.
Si quieres seguir, sigue. Pero no te bajes de los tres.
Por qué respirar y no otra cosa
Porque sentir es lo que más cuesta
Es lo que más se nos complica a casi todos, y en esta técnica es la habilidad central. La buena noticia es que no hay que empezar por algo difícil: la respiración es lo más fácil de sentir que tienes. Está ahí, se mueve sola, y siempre la traes puesta.
Cuando estás sintiendo, le dedicas menos atención al diálogo interno. No se detiene —no se trata de eso—, pero deja de llevar la batuta. Y eso te trae al presente, que es exactamente la base de saber manejar las emociones.
Y esto es importante
No respires de ninguna forma especial
Sin contar tiempos, sin alargar la exhalación, sin cuadrados ni proporciones. Si conoces técnicas de respiración, hoy evítalas a propósito.
En el momento en que te pones a respirar "bien", dejaste de sentir y te pusiste a ejecutar. Y lo que entrenamos aquí es justo lo contrario.
Contar tiempos
Respirar "bien"
Lograr algo
Sólo sentir
No se trata de lograr
ni de hacer.
Se trata de ser y sentir.
dakaimi · Academia de ZhiNeng QiGong