Recta final · Un minuto al día
Que todo funcione
el lunes
Pruébalo hoy, que hay tiempo de arreglarlo. El lunes a la hora ya no.
Tres minutos
Revisa esto una vez
Zoom tiene una sala de prueba abierta todo el tiempo. Entras, te ves, te oyes, y ya sabes si algo falla.
Abrir la prueba de ZoomSe abre en otra pestaña. No es la sala del taller: es una sala vacía para probar.
Por si te saltaste alguno
Todavía te da tiempo de ver lo anterior
Si no alcanzaste a ver los de las semanas pasadas, no pasa nada: siguen abiertos y no se cierran. Pero hay dos que sí te van a ahorrar confusión el lunes:
Para entender
Todo es Qi, y el Qi sigue a la mente
Es la idea de la que cuelga lo demás. Sin esto, los cinco días se sienten como gimnasia rara.
Para hacer
Organizar el campo
Es el ejercicio base. Lo vamos a usar desde el primer día, así que ayuda llegar habiéndolo probado.
Y si ya los viste, sigue con lo que te hemos ido pidiendo: tu lugar, tus tres minutos, tu una sola cosa.
Y una cosa más, desde hoy
Come sólo si tienes hambre
De aquí al lunes, antes de cada comida, hazte una sola pregunta: ¿tengo hambre, o es la hora?
No tienes que cambiar nada todavía. Nada más observa. Vas a descubrir que una buena parte de lo que comes al día no entra por hambre: entra por costumbre, por antojo, por aburrimiento o por tener algo en la boca mientras haces otra cosa.
Esa observación nos va a servir mucho en el taller. Porque comer sin hambre es pedirle a tu digestión que trabaje cuando no estaba lista.
Esto no es una dieta y no se trata de comer menos ni de saltarte comidas. Es nada más darte cuenta. Si llevas un tratamiento o una indicación de tu médico o tu nutriólogo, síguela igual.
Mañana es la víspera.
Hoy dejas todo listo.
Cámara, sonido, lugar y cabeza.
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